La Comisión Europea prepara una propuesta con restricciones progresivas para menores hasta los 15 años en redes sociales, plataformas de vídeo, servicios de inteligencia artificial y videojuegos online.
El texto, conocido como EU Kids Act, se presentará oficialmente el 17 de septiembre de 2026. Las medidas proceden de un borrador consultado por Reuters y todavía pueden cambiar durante su tramitación, según Diario Córdoba.
La verificación de edad ya es la norma en el ocio adulto online
Brenda Grilli, estratega de contenido y especialista en marketing digital con experiencia en mercados de entretenimiento digital hispanohablantes, observa que este movimiento regulatorio no surge en el vacío. Desde su posición como analista del sector, señala que alrededor de grandes eventos deportivos como el Mundial la oferta de plataformas de apuestas en el entorno digital se multiplica de forma visible, y que precisamente ese segmento ya opera bajo una obligación legal clara.
“Las casas de apuestas recomendadas para el Mundial están legalmente obligadas a verificar edad e identidad antes de conceder acceso a sus servicios. Ese modelo de control robusto en la puerta de entrada es exactamente lo que la EU Kids Act quiere trasladar ahora a los juegos infantiles online.”
Grilli subraya que Apuestas.Guru sigue de cerca cómo ese marco de verificación para adultos funciona en la práctica, y considera que su lógica de “portero tecnológico” es el referente más concreto disponible para entender hacia dónde apunta la nueva regulación europea dirigida a menores.
Cuatro franjas de edad y reglas distintas para cada una
El borrador establece un sistema escalonado que no implica una prohibición general, sino restricciones que varían según la edad del menor, el tipo de servicio y el grado de supervisión adulta exigido en cada caso.
Los niños menores de tres años quedarían excluidos por completo de los servicios cubiertos por la norma. Entre los 3 y los 12 años, el acceso debería realizarse a través de cuentas completamente controladas por padres o tutores, limitadas a contenidos considerados adecuados para su edad. No se contempla ningún margen de autonomía para el menor en esta franja.
La franja de 13 a 14 años introduce una distinción relevante según el tipo de plataforma. En redes sociales y plataformas de vídeo, los adolescentes podrían acceder con cuentas creadas por sus padres, sujetas a supervisión adulta, contactos restringidos y límites de tiempo. Los videojuegos online, sin embargo, reciben un tratamiento diferente en el borrador: las empresas deberían comprobar la edad antes de permitir la descarga del juego, no al abrir la cuenta como ocurre en redes sociales. Esa distinción técnica convierte la verificación previa a la descarga en el mecanismo central para el sector del videojuego.
A partir de los 15 años, el menor podría crear una cuenta de manera independiente. Las empresas, no obstante, seguirían obligadas a ofrecer mayores protecciones a los usuarios que aún no han alcanzado la mayoría de edad.
Un sistema de verificación que no entrega datos de identidad a la plataforma
El aspecto técnico de la propuesta responde a una pregunta habitual entre las familias: verificar la edad de un menor sin exponer sus datos personales a terceros.
Desde abril de 2026, la Comisión Europea dispone de una solución diseñada precisamente para eso. El sistema permite acreditar que una persona supera una edad determinada sin entregar a la web o aplicación su nombre, fecha de nacimiento ni ningún documento de identidad. La plataforma recibiría únicamente la confirmación de si el usuario cumple el requisito de edad. No tendría acceso a la identidad de la persona ni conservaría el documento utilizado para acreditarla.
Este enfoque de preservación de privacidad es uno de los elementos que distingue la propuesta de controles de edad anteriores, que en muchos casos implicaban ceder datos sensibles a servicios privados. Los Estados miembro deberían habilitar este mecanismo antes de finales de 2026.
Más allá de la verificación de acceso, el borrador exige que las empresas ofrezcan herramientas sencillas para denunciar contenidos perjudiciales, controles parentales eficaces y diseños adaptados a menores. También deberán limitar funciones que favorezcan usos compulsivos o faciliten el acceso a contenidos inapropiados.
La EU Kids Act llega en un momento de revisión amplia del sector
La propuesta no aparece de forma aislada. La regulación se produce meses después de que la Comisión Europea respondiera en junio de 2026 a la iniciativa ciudadana conocida como “Stop Destroying Videogames”, a través de la cual miles de ciudadanos reclamaban que las compañías estuvieran legalmente obligadas a mantener operativos los juegos tras retirarlos del mercado. Bruselas confirmó entonces que por ahora no impondría esa obligación.
Sin embargo, la Comisión también confirmó que trabajará con consumidores y editoras antes de terminar 2026 para estudiar posibles cambios en las normas del sector del videojuego. La EU Kids Act forma parte de ese mismo ciclo de revisión regulatoria, aunque su objeto es distinto: no qué ocurre con un juego cuando desaparece del mercado, sino quién puede acceder a él mientras está disponible.
La presentación oficial del texto está fijada para el 17 de septiembre de 2026. Las medidas aún pueden modificarse durante la tramitación legislativa, de modo que el marco concreto que finalmente afecte a las familias y a las plataformas permanece abierto, aunque el proceso ya está en marcha.